Página Principal

1ra Parte | 2da Parte | 3 Parte (venta)

EXPOSICIÓN Y VENTA DE DIDGERIDOOS ARTESANALES

 Segunda Parte

 

 

Cuando el shakuhachi (flauta de bambú japonesa) entro en mi vida, me cautivo.
La posibilidad de conseguir uno aquí era prácticamente nula. A través de la red contacte con Monty Levenson, fabrica shakuhachis que va perfeccionando con los años y los consejos de maestros. Hable con él a través de e-mail y finalmente, fiándome de su criterio le pedí uno para mí. Acordamos lo que quería gastar, calidad y algunos aspectos de preferencia personal, afinación, tipo de bambú, etc.
Unos meses después, listo, le mande el dinero a través de la Western Unión, a Willits. California. Confirmado el pago, Monty me envió el shakuhachi a través de la compañía con la que trabaja los envíos, en 5 días lo tuve en casa, en perfecto estado, bien protegido y absolutamente precioso.
Cuando lo compre, era un principiante, difícilmente podía apreciar las cualidades que Monty, atribuyo a ese shakuhachi fabricado con un bambú de 30 años de curado.
Hoy comprendo mejor.
El Shakuhachi muestra sus secretos cuando tú estas preparado.

 

 

 

El didge hace lo mismo.

He visitado en la red gran cantidad de lugares en los que se ofrecen didges termiteros trabajados por artesanos aborígenes, por las fotos, características y muestras de sonido, con los que se ofrecen estos didges, parece casi imposible no encontrar el didge que uno busca. La calidad suele ir acorde con el precio. Muchos de ellos suenan magníficamente, además de ser hermosos.
Reunir algunas personas interesadas en comprar un didge, no ha de ser difícil, un pedido de 6 o 7 didges puede resultar mucho más económico en algunas Web. Los gastos de envió disminuyen. Guiaros por vuestra intuición, encontrando la persona adecuada no tiene porque haber ninguna sorpresa.

No puedes probarlos, es un asunto delicado.

 

 

Solo tu puedes saber lo que deseas.

Solo tu y la disponibilidad de una oferta de instrumentos de calidad, marcan el limite de las cualidades que  buscas en tu didge.
El precio, puede ser en ocasiones una limitación. Aunque eso depende de tu deseo, el definirá el esfuerzo que estés dispuesto ha hacer para conseguir un didge de calidad, tu didge.

El valor absoluto de algunas cosas es difícil de precisar en términos monetarios.
El mercado, la demanda, la disponibilidad, la abundancia o escasez, la honestidad del comerciante, la calidad, muchos factores influyen en el precio final de un determinado valor mercantil.
Solo tu puedes saber lo que deseas.

 

El porque del valor de las cosas

Según mi forma de ver las cosas, cada didge es único, con su sonido particular, sus características, virtudes y carencias, que el artesano intenta potenciar o mejorar según sea necesario.

La calidad de un instrumento, didge en este caso, tiene que reflejarse en el precio, es razonable. Así como la cantidad de horas que inviertes en su realización.
La sabiduría o conocimiento que aportas es algo más difícil de valorar. Mas aun si consideramos la relativa sencillez de su diseño. La variabilidad didgeriana surge,   básicamente, de modificar unos pocos parámetros.
- Longitud del tubo
- Diámetro interior del tubo (diseño interior)
- Tipo de madera (o material)

Otros factores influyen en las características del sonido final del didge
- Longitud y tamaño de la campana
- Grosor final de las paredes del didge
- Tratamientos variados: baños interiores de cera, resina de pino, etc., ya sea para modificar la afinación fina del didge, darle cierta uniformidad interna, sellar pequeñas grietas que pudieran suponer perdidas de aire, etc.

Prueba tantos didges como caigan en tus manos, estúdialos, téstalos, convénceles para que compartan contigo sus secretos.
Un buen didge puede costar bastante dinero, es cierto, la única forma de poder apreciar si vale la pena invertirlo, es tener el didge en las manos y soplarlo, ponerle a prueba. Escuchar su sonido y ver si es lo que buscas. Si puedes encontrar lo que buscas por 100 euros, no gastes más.

Mi ilusión, mi sueño, seria buscar mi didge en el origen, tener la suerte de elegir de entre los didges fabricados por artesanos aborígenes, buscando aquel que se adapte a mi forma de soplar. Mejor aun, ir al "dream time" con algún chaman en busca de algún tronco que quisiera sonar conmigo.

Hay algo salvaje, totalmente bello y naturalmente fortuito, en un didge termitero, es casi mágico que la naturaleza, en un alarde de magnifica sencillez, cree un didgeridoo, tan variados como ramas distintas tienen los árboles, y tan caprichosos sus secretos, como los intrincados caminos invisibles que labran las termitas.

Un didge termitero tiene un aura misteriosa que le confiere un carácter un tanto místico.

Lo siento así.

La relación que se establece con un instrumento es personal y única.
Así como la actitud con que lo  tocas.
Frecuentemente, el modo en que tocas un instrumento, refleja tu realidad personal de ese momento.
anhelos, deseos, ilusiones, miedos, odios, impotencia, apatía, alegría...

Uno és todo
cuando tocas
cuando vives
mil caras en un YO
indivisible
mentira
Cual es mi cara...
Cuando el YO duerme?

 

 

>>Siguiente>>

1